Volver a inicio 

Animal acuático marino de agua salada. Invertebrado, no tiene esqueleto interno. Suspensívoro, se alimenta de materia orgánica y microorganismos en suspensión en el agua. Bentónico, habita íntimamente relacionado con el fondo acuático, salvo en la fase de larva que es pelágico, habita en el mar por encima del fondo.

Aspectos morfométricos de Donax trunculus. Aumenta proporcionalmente más de peso de carne y de peso total, el triple, que crece la concha en longitud, crecimiento alométrico negativo. El peso de la carne representa un tercio del peso total del individuo. (Imagen 2.0) El porcentaje de agua contenido en un individuo se sitúa entre el 70 % y 80%, por lo que entre el 30% y el 20% es la porción comestible de carne.  En los ejemplares adultos, maduros sexualmente, de más de 25 mm, la longitud de la concha triplica a la anchura y la altura llega a ser la mitad de la longitud. En los jóvenes, durante un período de tiempo, el rápido crecimiento del cuerpo en desarrollo incrementa las proporciones de la altura y anchura para poder albergarlo. En un estudio realizado en las costas de Egipto la longitud media de la concha y el peso medio del cuerpo en seco de los ejemplares de un estuario eran inferiores comparados con los ejemplares de una bahía próxima, atribuyendo a que probablemente esas diferencias eran debidas a tener menor salinidad ambiental, y que el contenido de agua de la especie tenía una correlación inversa a dicha salinidad.

(Imagen 2.0.  Final reports of research projects dealing with biological effects (Research área III) map. Technical Reports Series No. 103. Ecology, enzymology and population dynamics of some selected littotal molluscs (Pag 57 – 73) Lev Fishelson, Rami Manelis, Zohar Zuk-Rimon, Aron Dotan, Hava Hornung and Aminadav Yawetz) 1996. Table 2. Morphometric Aspects and Growth Parameters of the Wedge Clam (Donax trunculus) of the Black Sea, Turkey. Mehmet AYDIN, Evren TUNCA, Nurten ESEN ERSOY. Journal of Anatolian Environmental and Animal Sciences. Year: 5, No: 1, 2020 (11-18))

La concha. Morfología parte dura.

> Sólida, moderadamente convexa, cuneiforme. (Imágenes 2.1, 2.2, 2.3, 2.4, 2.5 y 2.6) Inequilátera, ambos lados del plano umbo-ventral desiguales. Ligeramente inequivalva, valvas desiguales, la derecha es un poco más pequeña. El borde dorsal anterior es un poco más alto en la valva izquierda que en el de la derecha y el margen dorsal de la valva izquierda sobrepasa ligeramente al de la derecha. Región anterior del margen dorsal, recta e inclinada; la posterior más corta, oblicuamente truncada y algo convexa. Margen anterior, redondeado; el posterior, oblicuo, truncado y con un ángulo ventral. Margen ventral, ligeramente convexo hacia el extremo anterior y casi paralelo al dorsal en la zona posterior. Borde interno del margen ventral uniformemente crenulado, pequeñas muescas dentadas de poca profundidad, que se desvanecen en el margen anterior y en el margen posterior está prácticamente o totalmente desprovisto. 

Imágenes 2.1, 2.2, 2.3 y 2.4. Diversas perspectivas de un mismo individuo de la costa de Valencia. España. Mar Mediterráneo. ©Jorge C. Tamayo 

Superficie, brillante, lisa a primera vista, aunque si se examina al microscopio se aprecian estrías concéntricas poco profundas llamadas líneas del crecimiento, algo más marcadas en la región posterior y finas líneas radiales. Coloración exterior, variable, en diversos tonos de amarillo, beige, marrón, oliva y blanco; con bandas concéntricas y radiales (más o menos acentuadas), en los colores antes reseñados además de violeta. Interior, blanco con áreas más o menos extendidas de color violeta o anaranjado; menos frecuente este último color que se desarrolla a partir de la zona umbonar, en cuyo caso es posible que también en el exterior pero en menor extensión.

Imágenes 2.5 y 2.6. Detalle del exterior e interior de la concha. Ejemplares de Valencia. España. Mar Mediterráneo.  ©Jorge C. Tamayo 

(Imágenes 2.5 y 2.6) El umbo, parte sobresaliente o protuberancia dorsal en la que se inicia el crecimiento de la concha, poco saliente, redondeado y opistogiro (dirigido hacia la parte posterior). En la región dorsal junto al umbo se encuentra la charnela heterodonta (Imagen 2.7), articulación que evita el movimiento o deslizamiento lateral, formada por prominencias (dientes) y huecos (fosetas), en el que los dientes de una valva encajan en las fosetas de la otra. La valva derecha con dos dientes cardinales, el posterior es bífido y el anterior simple, un diente posterior lateral y un diente lateral anterior; la valva izquierda con dos dientes cardinales, el anterior es bífido y el posterior solitario; un lateral anterior débil y un diente posterior lateral bien desarrollado. El ligamento (Imágenes 2.8 y 2.9), denominado tensilium cuando es externo y visible con las valvas cerradas, es una estructura cornea membranosa elástica marrón que une las dos valvas. Corto, situado en el borde dorsal posterior de la charnela, sobresale al exterior. Se aloja en la ninfa, área que refuerza la estructura de la charnela, una en cada valva, propia de los venéridos. La concha tiende a mantenerse abierta por tracción del ligamento y distensión de los músculos aductores, desempeñando así una función antagónica a dichos músculos que la cierran cuando se contraen y el ligamento se relaja.

Imagen 2.7. Detalle de charnela, dientes y fosetas. a/ Diente cardinal. b/ Dientes posterior lateral. c/ Dientes anterior lateral. Ejemplar de Valencia. España. Mar Mediterráneo.  ©Jorge C. Tamayo

Imágenes 2.8 y 2.9. Detalle del ligamento. Ejemplar de Valencia. España. Mar Mediterráneo. ©Jorge C. Tamayo 

> La concha es una estructura de una importancia adaptativa esencial para la defensa del animal que además sirve como anclaje y soporte de las partes blandas. Es el exoesqueleto o esqueleto externo del molusco. Está formada por dos partes articuladas, valvas. Compuesta principalmente por carbonato de calcio, depósito inorgánico que el manto transforma en cristales en forma de aragonito y calcita depositándolo formando capas. El calcio lo extraen del alimento que ingieren.

La concha la integran, básicamentemente, tres capas superpuestas (Imagen 2.10) Las dos principales, ostraco e hipostraco (Imágenes 2.11 y 2.12), están integradas a su vez por varias capas compuestas primordialmente por aragonito, calcita y en menor medida por conquiolina. La interior, miostraco, hipostraco o endostraco, capa en la que se fijan los músculos, formada por una estructura laminar cruzada, horizontal, espesa, proporcionando un aspecto porcelánico. La intermedia, ostraco o mesostraco, dispuesta de forma prismática constituye el principal soporte. La exterior, periostraco o ectostraco, (Imágenes 2.13 y 2.14) es la capa no calcárea que envuelve la concha, de naturaleza quitinosa, compuesta principalmente de conquiolina, parecida a una membrana, muy fina, muy adherente, translúcida, marrón verdosa, amarillenta, que protege las capas calcáreas de los ácidos corrosivos y de la fijación de otros organismos a la concha. Puede estar ausente por la acción erosiva del medio marino o cuando está muerto el molusco.

Imagen 2.10

Imágenes 2.11 y 2.12. Ostraco (os) e hipostraco (hi). Detalle de las diversas capas que forman la concha. Ejemplares de Valencia. España. Mar Mediterráneo.  ©Jorge C. Tamayo 

Imágenes 2.13 y 2.14 Detalle del periostraco, fina capa externa envolvente. En los ejemplares de las fotos adjuntas más apreciable su existencia o ausencia en los bordes de las valvas. Ejemplares de Valencia. España. Mar Mediterráneo. ©Jorge C. Tamayo

La concha, las valvas, crecen tanto en superficie como en grosor, aunque crece más en longitud que en altura o anchura. Durante la ontogenia, período embrionario, el crecimiento en anchura es cada vez más importante que el crecimiento en longitud. No crecen de manera constante, lo hacen según las condiciones ambientales, temperatura, alimento, calidad del agua, etc. La concha es un registro medioambiental continuo. Las de los ejemplares del Atlántico son, de media más grandes, con el extremo posterior más largo que las del Mediterráneo.

Los moluscos son capaces de reparar la concha si esta resulta dañada, siempre que la parte del manto que está debajo permanezca intacta, no deteriorada.

La coloración se debe a distintos pigmentos que se fijan a la calcita en el ostraco, principalmente, y también está ligada a las condiciones medioambientales antes mencionadas. Estos pigmentos, melaninas y carotenoides, al ser de naturaleza orgánica, son sensibles a la luz, temperatura, humedad, etc., por lo que son alterables cuando el molusco se encuentra fuera de su hábitat.

Orientación de las valvas: apoye la parte exterior de una de las valvas sobre la palma de la mano con el margen anterior, el extremo más redondeado (por donde se extiende el pie), en dirección a la punta de los dedos y con el umbo, la protuberancia del dorsal superior, en dirección al pulgar. La orientación de esa valva será la misma que la de esa mano.

El cuerpo. Anatomía órganos internos.

El cuerpo, comprimido lateralmente, es de estructura simétrica bilateral, una parte de los órganos son dobles.

Imagen 2.15. Anatomía interna © Andrea Louzán.

El manto, proyección de la masa visceral, cubre partes blandas del cuerpo, órganos vitales, y forma una cavidad en la que se encuentra la masa visceral. Es una formación tegumentaria unida en ciertas partes a la masa visceral que juega un papel fundamental en la vida de los moluscos.

> El manto es una fina membrana carnosa en el interior de ambas valvas que se compone de un epitelio interno y externo con tejido conjuntivo que conecta ambas capas. Posee numerosos vasos sanguíneos, nervios y músculos, cómo los que actúan en la contracción y retracción del borde del manto. Es esencial en la formación de la concha, del ligamento y de la continua circulación del agua en la cavidad paleal. En él se distinguen dos lóbulos simétricos soldados uno al otro en el borde anterodorsal, formando el capuchón cefálico que recubre la boca y los palpos labiales. El amplio espacio libre comprendido entre los dos lóbulos del manto forma la cavidad paleal. En el borde del manto se aprecian tres pliegues (Imagen 2.10), el interno desarrolla los músculos que le permite fijar el borde del manto a la concha, formando la línea paleal, el intermedio responsable de las funciones sensoriales y el externo que es el que secreta la concha. La glándula conchífera secreta inicialmente una única concha, se vuelve bivalva a medida que el manto se extiende.

Los bordes del manto están soldados salvo por tres aberturas, el pie (en el margen anterior), el sifón inhalante y el sifón exhalante (los dos en el margen posterior). (Imágenes 2.16, 2.17, 2.18 y 2.19)

Ambos sifones son prolongaciones del manto con forma de conducto tubular, de similar tamaño aunque difieren en el diámetro, grosor y en la cantidad y complejidad de los tentáculos sensoriales. La longitud de cada uno de los sifones se adecúa a las condiciones del medio, a sus necesidades fisiológicas y a la profundidad a la que se haya enterrado, en especial el inhalante. En su máxima extensión, poco frecuente, pueden superar en tamaño a la longitud de la propia concha.  Cuando son amputados por el ataque de algún depredador pueden ser regenerados. Los músculos retractores son los que los proyectan o retraen y se alojan en la cavidad paleal.

Imágenes 2.16 y 2.17. Detalle de sifones, borde del manto y tentáculos, órganos sensoriales. bm, borde del manto; se, sifón exhalante; si, sifón inhalante. Ejemplares de la costa de Francia. Océano Atlántico. ©Cantabile. 

Por el sifón inhalante, incurrente, ventral o branquial, situado más ventralmente, de mayor diámetro y con las paredes más gruesas, entra el agua portadora de oxígeno y alimento, materia orgánica en suspensión. Cuando el agua entra por el inhalante las papilas sensitivas, una corona de tentáculos pinnadamente ramificados dispuestos en tres series: 6 primarios, 6 secundarios y 12 terciarios, que rodean la abertura del sifón inhalante, realizan la primera filtración, impiden la entrada y expulsan en forma de pseudoheces las partículas demasiado grandes, como los granos de arena. Las heces y desechos de la digestión son expulsados, a la vez que sale el agua de la cavidad paleal, por la cámara y sifón exhalante, excurrente, dorsal o anal, que posee 12 tentáculos simples no ramificados y de menor diámetro que el sifón inhalante. 

> El pie (Imágenes 2.18 y 2.19)otra prolongación o abertura del manto, es un órgano musculoso extensible, grande, aproximadamente la mitad del tamaño corporal, puntiagudo, aplanado lateralmente, doblado al estar retraído. Situado en la zona antero-ventral de la masa visceral, cuelga en el interior de la cavidad paleal. No realiza una función locomotora, pero le permite hundirse en la arena y explorar el entorno que lo rodea. Los músculos pedios son los que lo extienden y lo retraen, junto con la acumulación de la sangre.

Imágenes 2.18 y 2.19. Detalle de ambos sifones y pie extendidos. p, pie; se, sifón exhalante; si, sifón inhalante. Ejemplares de la costa de Sables d’Olonne. Francia. Océano Atlántico. ©Robin Gauff. 

Los pares de músculos más grandes y fuertes encargados de abrir la concha en oposición al ligamento que la mantiene cerrada, como se ha señalado antes, son los aductores, anteriores y posteriores. Se dice que son isiomiarios u homomiarios porque son semejantes en tamaño. Otros músculos: retractores del pie, elevadores del pie, paleales, retractores sifones, retractores branquiales, cruciformes.

> Las dos voluminosas branquias laminares (ctenidios), lamelibranquias (eulamelibranquias), las más frecuentes y desarrolladas de los bivalvos, tienen forma de W, que con su continuo flujo de agua desempeñan dos funciones: respiratoria, toman oxígeno y desechan el dióxido de carbono, y nutricia, se nutren de alimentos. Están situadas en la cavidad paleal, en la cara interna del manto, a ambos lados de la masa visceral y a ambos lados del pie. (Imágenes 2.20 y 2.21) Dividen la cavidad del manto, cavidad paleal, en dos, una inferior o ventral (infrabranquial, corriente inhalante) y otra superior o dorsal (suprabranquial, corriente exhalante). Del eje superior de la branquia salen dos ramas eferentes y otras dos aferentes que la divididen en dos hemibranquias. Filtran el alimento del agua y lo dirigen hacia los palpos labiales en donde se efectúa la clasificación alimentaria antes de pasar a la boca. Las branquias retienen las partículas en suspensión, envolviéndolas en una capa de mucus y conduciéndolas hacia la boca. El bolo alimenticio, amalgamado por el moco, pasa a la boca o es rechazado por los palpos y eliminado por el animal en forma de las denominadas pseudoheces.

Imágenes 2.20 y 2.21

La masa visceral, situada en el centro, tiene la forma de una bolsa en la que se alojan los órganos internos envueltos por el manto: el aparato digestivo, sistema circulatorio, aparato excretor, sistema nervioso y órganos sensoriales, y aparato reproductor.

> El aparato digestivo es una cavidad aplanada lateralmente de forma ovoide y globosa situado entre el esófago y el intestino. Las partículas alimenticias que previamente han pasado por los palpos labiales pasan por la boca (carente de mandíbulas) y por el corto esófago hasta el estómago. En el estómago se encuentra el estilo o estilete cristalino, una estructura en forma de varilla que tritura y disuelve las partículas mediante un movimiento giratorio y la producción de más mucus y de diversas enzimas digestivas que contribuyen a la digestión extracelular. La glándula digestiva o hepatopáncreas, órgano enlazado al estómago que hace las funciones del hígado y del páncreas, es en donde se efectúa la digestión intracelular. Se continúa por el intestino que presenta un complejo sistema de pliegues y es en donde se producen las heces. El recto, después de atravesar el corazón, desemboca a través del ano en la parte posterior sobre el borde dorsal del músculo abductor, en la cámara exhalante para ser expulsadas por el sifón exhalante.

Imagen 2.22. Esquema del sistema digestivo de los bivalvos. ©CSIC 

> El sistema circulatorio o vascular sanguíneo, lo constituye un corazón envuelto por una fina membrana o saco transparente, pericardio, que rodea al intestino y que a través el recto desemboca en el ano (como se ha señalado antes), fenómeno que se conoce como perforación del corazón. Posee dos aurículas laterales y un ventrículo. Por las aortas, una anterior y otra posterior, se distribuye la hemolinfa, que es un líquido incoagulable, incoloro, rico en una forma líquida de calcio y que contiene hemocianina, que hace la función de la hemoglobina. Se distribuye a todas las partes del cuerpo a través de las arterias, arteriolas y los espacios libres en el tejido conjuntivo, denominados lagunas, circulando libremente antes de llegar al seno ventral. De aquí va al órgano excretor o riñón en donde se purifica y pasa a las branquias por medio de los vasos branquiales aferentes.

Imagen 2.23. Esquema del aparato circulatorio y excretor de los bivalvos. ©CSIC 

> El aparato excretor lo forman dos pares de riñones o nefridios en donde la hemolinfa es purificada para pasar luego a las branquias a través de los vasos branquiales aferentes. El par de riñones constituyen junto con las glándulas pericardias el aparato urinario, y otro par  forman los gonoductos que, finalmente se abren en el saco pericárdico para desembocar en la cavidad paleal.

> El Sistema nervioso, bastante simple, presenta tres pares de ganglios principales, son los cerebropleurales (actúan sobre el manto), viscerales (actúan sobre la masa visceral y las branquias) y pediales (actúan sobre el pie). Las regiones en donde se centraliza el mayor número de órganos sensoriales son los bordes del manto, ambos sifones y pie. Y están representados principalmente por estatoscitos, encargados del equilibrio, y osfradios, desarrollan funciones olfativas. En diversos puntos del cuerpo existen otros ganglios menos importantes, que son los previscerales.

Imagen 2.24. Esquema del sistema nervioso, pie y músculos aductores de los bivalvos. ©CSIC

> El aparato reproductor está formado por un par de gónadas y los conductos evacuadores. Se trata de una especie dioica, es unisexual, cada sexo se presenta en individuos diferentes y están representados en proporción bastante similar. No hay copulación. La gónada, se encuentra en la masa visceral, es el órgano reproductor que emite gametos masculinos (espermatozoides) o femeninos (óvulos). Cuando la gónada comienza a desarrollarse el ovario adquiere una coloración violácea-azulada en las hembras mientras que el testículo del macho es blanquecino y anaranjado (Imágenes 2.25 y 2.26) En reposo sexual, individuo inmaduro, el sexo no es diferenciable, sexo indeterminado. Durante el período de actividad la gónada llega a ocupar gran parte de la masa visceral.

Imágenes 2.25 y 2.26. Gónadas período madurez. a, hembra. b, macho. ©Andrea Louzán Pérez. 

La fecundación es externa. Expulsan los ovocitos y los espermatozoides al agua por el sifón exhalante. Los huevos fecundados al eclosionar generan larvas pelágicas (velígeras) que forman parte del plancton hasta que con el tiempo, ya desarrolladas, se establecen en el fondo. 

El desarrollo mediante fases larvarias tiene una vida pelágica en la que se alimenta de nanoplancton, entre tres o cuatro semanas. Al cabo de ese mes, aproximadamente, se produce la metamorfosis, desaparece el velo por completo, aparecen las branquias, comienza a alimentarse exógenamente y aumenta de peso, lo que la lleva al fondo pasando de la vida pelágica a la vida bentónica. En la fase postlarva ya se aprecian pie, aparato digestivo y tejido branquial. El paso de larva a semilla supone el fin del desarrollo larvario. (Imagen 2.27)

Imagen 2.27. Ciclo vital Donax trunculus. ©Andrea Louzán Pérez.

La reproducción en los bivalvos está sujeta a ciclos estacionales. Las épocas de madurez sexual y los ciclos reproductores varían según los factores medioambientales: temperatura, salinidad, pH y alimentación.

Aunque el desarrollo gonadal de Donax trunculus varía en función de la localización geográfica de los individuos, se puede indicar a modo de referencia que este comienza principalmente a partir de febrero y el desove a partir de la primavera con el aumento de la temperatura del agua (temperatura óptima en torno a 20º). Aunque es relativamente escalonada en el tiempo destacan dos fases principales: la primavera y el verano. La etapa más óptima es de marzo-abril a junio-julio. La fase de verano corresponde al final del período la actividad de la gónada que termina a final de otoño con la emisión masiva de gametos en junio-julio y septiembre-octubre. En estos períodos pueden llegar a perder entre el 19% y el 27% de su peso. Desde septiembre-octubre hasta diciembre-enero se produce una fase de reposo gonadal. Se apunta también otra fase en el verano con un agrupamiento completo entre Julio y agosto.

Se trata de una especie en la que trascurre un año entre nacimiento y madurez sexual, con una talla de primera maduración pequeña, amplio período de madurez y varios episodios de desove o hasta con abundantes puestas escalonadas en el tiempo, y un elevado número de huevos. Durante el período reproductivo muestra una liberación continua y simultánea de gametos y una alta capacidad de regeneración de los ovocitos. A menudo, hay una temporada de reproducción prácticamente ilimitada, aunque presentan picos de actividad reproductiva. Hay estudios que constatan que entre abril y julio esta especie mantiene al nivel más alto su capacidad de desove, 100% de los individuos. 

La talla de la primera maduración sexual, cuando el 50% de los individuos están maduros, aunque varía en función de la autoría y de la zona costera en la que se haya realizado el estudio, es más frecuente establecerla entre 12 mm y 14 mm. Aunque también se señalan tallas menores en el Mediterráneo, de hasta 8 mm y 10 mm, y mayores en el Atlántico, de hasta 16 mm y 20 mm. La talla de maduración puede variar sensiblemente entre hembras y machos. Las clases de talla que acumulan el mayor porcentaje del potencial reproductivo son, en muchos casos, los de mayor tamaño, 28 mm y 30 mm, a partir de su segunda primavera-verano, entre 1,5 y 2 años de vida. La talla mínima de madurez sexual se puede establecer en 28 mm.

Todas las poblaciones naturales dependen en gran medida de su estructura y su dinámica, a partir de la contribución de nuevos individuos. Cuando esta contribución se debe a la reproducción sexual y no por migración, se define como reclutamiento. La estrategia de reclutamiento desarrollada por Donax trunculus muestra algunas diferencias en relación al área de distribución geográfica: bimodal, en dos períodos y unimodal, en un único período.

Durante los primeros dos meses y medio de vida experimentan un rápido crecimiento y en cinco o seis meses pueden alcanzar la mitad de su tamaño total. Tanto en el Mediterráneo como en el Atlántico, al final del primer año de vida muchos individuos pueden alcanzar 25 mm de longitud, entre 32-36 mm al final del segundo-tercer año y entre 37-42 mm en el tercer-cuarto año, dependiendo de la zona geográfica. Las mayores tasas de crecimiento se dan en las costas atlánticas de Galicia. En verano es cuando experimentan mayor crecimiento, mientras que en otoño-invierno se produce una desaceleración con lento crecimiento, e inclusive hasta puede casi detenerse en algún momento.

En el Mediterráneo, en el que la temperatura del agua rara vez cae por debajo de 12º, las poblaciones tienen un crecimiento más rápido y un período reproductivo más amplio que las del Atlántico, en cuya zona intermareal están expuestos hasta 6º en invierno. Para su normal desarrollo las temperaturas del agua del mar u océano no deben estar por debajo de 5º y no alcanzar los 30º.

Tallas más comunes en el Mediterráneo, entre 25 y 35 mm., excepcionalmente por encima de 50 mm; en el Atlántico, entre 30 y 42 mm., rara vez por encima de 52 mm.

Imagen 2.28. Ejemplar de 44 mm de longitud. Costa de Valencia. Mar Mediterráneo. ©Jorge C. Tamayo 

Esta especie muestra un crecimiento rápido, una longevidad corta y una talla de primera maduración pequeña. El crecimiento de los individuos de esta especie depende de la temperatura, la alimentación y se supone que hasta de la densidad poblacional.

Tiempo medio de vida, corto, entre 2-3 años en el Mediterráneo y Atlántico africano y entre 4-5 años en el Atlántico europeo. El ejemplar más longevo observado se ha estimado en 6 años. La esperanza de vida aumenta en latitudes más altas, en aguas más frías.

Corta longevidad si la comparamos con las de otros moluscos bivalvos, como por ejemplo (variaciones en función del autor del artículo y del hábitat de procedencia): berberecho, Cerastoderma edulis (Linnaeus, 1758), entre 7 y 14 años; chirla, Chamelea gallina (Linnaeus, 1758), entre 8 y 12 años; navaja, Ensis siliqua (Linnaeus, 1758), entre 10 y 12 años; mejillón, Mytilus edulis (Linnaeus, 1758), entre 15 y 24 años; ostra, Ostrea edulis (Linnaeus, 1758), entre 16 y 20 años. Los más longevos datados son dos ejemplares de Arctica islandica (Linnaeus, 1767), 405 y 507 años respectivamente.

Se piensa que en la formación de la franja hialina intervienen no solo fenómenos estacionales, sino también fenómenos relacionados con la edad del individuo. El análisis de los anillos, bandas o franjas hialinas (translúcidas), las de crecimiento de la superficie y las internas del microcrecimiento, permiten estimar la edad de Donax trunculus. Dado que, como se ha señalado antes, la concha es un registro medioambiental continuo, la separación (más o menos espaciada), la frecuencia y la alternancia muestran los fenómenos o períodos estacionales y dan como resultado las bandas opacas y hialinas. 

En aguas contaminadas Donax trunculus puede acumular en los tejidos blandos, hepatopancreas, riñón, glándula digestiva, borde del manto, contenido residual de: zinc, cadmio, cobre, plomo, mercurio, hierro y manganeso. Lo que puede ser utilizado como indicador biológico, bioindicador, al proporcionar información sobre la calidad de las aguas en las que habita.

Volver a inicio